Con 40 votos a favor y 31 en contra, el oficialismo consiguió aprobar cambios en la norma y la definición la tiene Diputados ahora. El Gobierno nacional impulsó modificaciones como redefinir el “ambiente periglacial”, una categoría clave porque protege zonas con suelos congelados y glaciares de escombros que funcionan como guarda de agua dulce.
Con 40 votos a favor y 31 en contra, el Senado aprobó las modificaciones en la Ley de Glaciares. Ahora pasa a la Cámara de Diputados. Se trata de una norma clave que protege reservas estratégicas de agua dulce para el país. Pero que de aprobarse estas modificaciones, especialistas denuncian que el agua está en juego.
Los cambios podrían implicar riesgos para el ambiente periglacial y abrirían la puerta al avance de proyectos mineros hoy restringidos por la legislación vigente.
El 26 de febrero fue una jornada compleja, dentro y fuera del recinto. Por la mañana, detuvieron a doce activistas pacíficos de Greenpeace y la policía violentó a un periodista de América 24.
Denuncian cambios a último momento
El senador de La Pampa, Daniel Bensusán, denunció que el oficialismo introdujo modificaciones de último momento al proyecto de reforma de la Ley de Glaciares sin ningún debate público ni explicaciones previas.
El legislador calificó la situación como una “vergüenza”, acusando al Gobierno de impulsar una modificación regresiva a una de las leyes clave en la defensa del medio ambiente del país.
Por su parte, Luis Juez, que defendió en el pasado la Ley de Glaciares, votó a favor de su modificación. El senador por Córdoba de La Libertad Avanza, dijo: “La ley no vulnera ninguna de las garantías que en aquel momento se consagró. Lo digo para aquellos que están haciendo terrorismo ecológico”.
El apoyo de gobernadores
La iniciativa contó con un fuerte impulso de gobernadores de provincias mineras como San Juan y Mendoza, que buscan “flexibilizar la norma para facilitar inversiones“ extractivas en sus territorios. Bajo el argumento de ordenar la normativa y evitar “bloqueos“ a proyectos extractivos.
La importancia del ambiente periglacial
Especialistas y organizaciones advierten que el ambiente periglacial no es un concepto abstracto: incluye hielo y geoformas que alimentan cuencas hídricas y pueden aportar hasta una parte significativa del caudal de ríos en períodos de sequía. Desde esa perspectiva, reducir su protección implicaría riesgos sobre reservas estratégicas de agua dulce.
¿Qué cambia?
La ley vigente prohíbe actividades como minería o hidrocarburos en glaciares y su entorno, y creó el Inventario Nacional de Glaciares para identificar esas reservas. Con casi 17 mil cuerpos de hielo registrados en el país, el debate actual reabre la discusión sobre el equilibrio entre desarrollo productivo y protección ambiental.
El proyecto en debate introduce un cambio central: que no todas las formaciones con hielo tengan protección automática y que sean las provincias las que definan, con criterios propios, qué áreas cumplen “función hídrica relevante”.
Un pedido de Mendoza y San Juan
El propio presidente Javier Milei reconoció que las modificaciones fueron un pedido del gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo. En el dictamen también se mencionan explícitamente las “mesas de litio y cobre”.
¿Qué proyectos quedarían habilitados?
La discusión no es abstracta. Detrás de la reforma aparecen proyectos mineros vinculados a grandes compañías internacionales:
- Proyecto San Jorge (Mendoza)
- Veladero, operado por Barrick Gold y Shandong Gold (San Juan)
- Proyecto Vicuña: Lundin Mining y BHP (San Juan)
- El Pachón: Glencore (San Juan)
- Los Azules: Río Tinto / McEwen Mining (San Juan)
Varias de estas iniciativas hoy enfrentan restricciones por ubicarse en áreas protegidas por la Ley de Glaciares.
Organizaciones ambientales en alianza
Organizaciones socioambientales, como Greenpeace y FARN, entre otras, advierten que esto debilita los “presupuestos mínimos” ambientales y fragmenta la protección del agua, en un contexto donde ríos y cuencas no reconocen límites políticos.
Enrique Viale, Presidente de la Asociación Argentina de Abogados/as Ambientalistas señaló que la reforma apunta a adaptar la legislación “on demand”, es decir, a medida de emprendimientos mineros. De esta manera, modificar el concepto permitiría habilitar actividades hoy restringidas, lo que reavivó el cuestionamiento ambiental y social al avance del extractivismo en zonas de montaña.

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Junta de firmas
Desde organizaciones ambientales, científicas y de derechos humanos denuncian que la reforma responde a presiones del sector extractivo y que implicaría un retroceso en la protección del agua en plena crisis climática.
En paralelo, distintas organizaciones lanzaron una junta de firmas para frenar la modificación y exigir que se mantenga la ley vigente. Bajo la consigna “La Ley de Glaciares no se toca”, convocan a movilizar y a visibilizar el reclamo en todo el país.
La Iglesia defiende los glaciares
Al mismo tiempo, la Comisión Episcopal de Pastoral Social publicó una carta abierta dirigida a diputados y senadores nacionales ante la posibilidad de modificar la Ley de Glaciares. La Iglesia llamó a «anteponer el bien común a los intereses particulares».
Ley de Glaciares, clave para el agua
La Ley de Glaciares protege reservas estratégicas que no solo abastecen de agua a millones de personas, sino que también regulan el caudal de los ríos —liberando agua en épocas de sequía—, sostienen ecosistemas de montaña, preservan biodiversidad y estabilizan suelos en zonas de alta fragilidad ambiental. El debate ahora vuelve al recinto en un escenario de alta tensión política, económica y climática, donde lo que está en juego es mucho más que una definición técnica.






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