La primera jornada de la audiencia pública por la Ley de Glaciares se desarrolló este 25 de marzo en el Congreso, en medio de fuertes cuestionamientos por las modificaciones en debate, que según organizaciones ambientales podrían habilitar actividades hoy restringidas —como proyectos mineros en zonas periglaciares— y poner en riesgo reservas estratégicas de agua dulce.
El primer día dejó una escena tan masiva como contradictoria: más de 102 mil personas se inscribieron para participar, pero hubo sillas vacías y un acceso limitado a la palabra. Aunque la cifra marca un interés histórico en el debate ambiental, el desarrollo estuvo atravesado por denuncias de irregularidades: solo una porción mínima pudo exponer, con tiempos reducidos y un mecanismo de selección señalado como arbitrario. Te dejamos un resumen de lo sucedido.
Un inicio marcado por la tensión
Desde el arranque, el clima fue de crítica. Referentes ambientales, políticos y sociales expusieron no sólo sobre el contenido del proyecto, sino también sobre las condiciones en las que se estaba llevando adelante la audiencia.
“Hay sillas vacías. El nivel de falta de respeto es total”, se señaló durante la jornada, en referencia a la distancia entre la cantidad de inscriptos y la participación efectiva.
A las críticas se sumaron situaciones concretas en el Congreso: personas acreditadas que no pudieron ingresar y expositores que quedaron afuera pese a estar inscriptos, en un contexto donde la sala no estaba completa.
Voces que marcaron la jornada
El primer día reunió intervenciones de figuras clave del ambientalismo y la política. Una de ellas fue Marta Maffei, quien participó en la redacción de la ley original en 2010. Desde ese lugar, advirtió que la reforma implicaría un retroceso: “Esta ley favorece el avance de la minería en función del retroceso del derecho ambiental de nuestro pueblo y del derecho humano al agua”.
También, intervino el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, quien cuestionó el trasfondo del proyecto: “Se quiere ingresar empresas y esto por presión del gobierno de los Estados Unidos a imponer esta ley de Glaciares”.
Desde organizaciones ambientalistas, Greenpeace defendió la normativa vigente: “Si de algo tenemos que estar orgullosos los argentinos y las argentinas es de la Ley de Glaciares”.
El agua en el centro del debate
A lo largo de la audiencia, uno de los ejes más repetidos fue el rol estratégico del agua. La ministra de ambiente bonaerense Daniela Vilar puso el foco en el impacto productivo: “La cuenca del río Colorado nace en la zona glaciar y periglacial de Mendoza, atraviesa cinco provincias y permite la irrigación de más de 80 mil hectáreas productivas”.
En la misma línea, el exdiputado Leonardo Grosso advirtió: “El agua es un recurso estratégico porque es la base de la vida, de la producción, del turismo y de nuestras comunidades”.
Territorio, extractivismo y conflicto
Desde distintos puntos del país también llegaron testimonios que reflejan el impacto territorial del modelo extractivo. Un petrolero de la Patagonia, relató: “Vengo desde Comodoro Rivadavia, con la minería vemos pasar gente que no es de nuestro pueblo”.
Mientras que la activista ambiental Flavia Broffoni cuestionó las descalificaciones hacia quienes se movilizan: “Pasamos por hippies, falopas, idiotas, pero siempre extremistas. Extremo es tener que viajar 2000 kilómetros para decir lo obvio: sin agua nos morimos”.
Denuncias políticas y pedido de impugnación
En paralelo a la audiencia, diputadas y diputados de distintos bloques de la oposición presentaron un pedido formal de impugnación contra el proceso.
Denunciaron “irregularidades” en la selección de expositores y señalaron que: “Cercenaron la participación de manera arbitraria: de los más de 100 mil inscriptos, menos del 1 por ciento podrá participar, sin transparentar el mecanismo de selección”.
El planteo advierte que la metodología adoptada “resulta manifiestamente incompatible” con el reglamento de la Cámara, la Constitución Nacional y la Ley General del Ambiente. Además, cuestionaron que la audiencia —prevista solo para el 25 y 26 de marzo— limite las exposiciones a unos pocos cientos de participantes, con intervenciones de apenas cinco minutos.
“No garantiza la participación, la manipula. No va camino a cumplir con la audiencia pública, va camino a simularla”, señalaron. También, reclamaron la “revisión, adecuación y/o nulidad” del procedimiento por considerar que restringe el derecho a la participación ciudadana efectiva.
“El agua vale más que el oro”
El abogado ambientalista Enrique Viale fue uno de los más contundentes: “Esta reforma está hecha a medida de grandes transnacionales mineras”.
Y apuntó directamente contra intereses empresariales: “Ustedes están trabajando para Vicuña de BHP, una de las mineras más grandes del mundo”.
Audiencia por la Ley de Glaciares: participación récord y cuestionamientos
El primer día de audiencia dejó una síntesis clara: participación masiva, acceso limitado y un fuerte rechazo de amplios sectores al proyecto. Entre cifras récord, denuncias y exposiciones, el mensaje que atravesó la jornada se repitió una y otra vez: El agua —más que un recurso— es el eje del conflicto.
En un contexto donde se discuten cambios que podrían afectar reservas clave, la defensa del agua vuelve a aparecer como una demanda transversal que atraviesa territorios, sectores políticos y organizaciones.






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