Argentina en llamas: ¿cómo hacemos para apagar tanto fuego?

Ya van más de 400 mil hectáreas incendiadas desde que comenzó el año. Un bosque no puede decir “no nos quemen más”. ¿Cómo hace la naturaleza para defenderse? «La posibilidad del cambio radical no está asociada sólo a las decisiones desde arriba sino también a las resistencias desde abajo», dice Maristella Svampa.

Una nena de 10 años, me dejó sin palabras. “Pero ¿por qué no hacen campañas para detener el fuego?” , me preguntó en medio de un Zoom con compañeras y compañeros de cuarto, quinto y sexto grado de la escuela primaria Amaf de San Nicolás, provincia de Buenos Aires.

Le respondí que, mientras personas que no amen la naturaleza tengan poder, sólo nos queda confiar en el fuego interno (justamente) del pueblo para poder salir a defender nuestras tierras.  Desde inicios de enero hasta hoy, según datos del Servicio Nacional de manejo del fuego, en total, ya hay 434.975 hectáreas afectadas en toda la nación. Entre Ríos es la provincia más afectada. Le sigue Córdoba, Río Negro, Santa Fe, Santiago del Estero y Chaco.

Postales desgarradoras

Infinidades de fotos y videos desgarradores de personas en Córdoba que huyen con bebés de casas por los efectos del humo. Animales calcinados. Gritos y llantos. Planes de nuevos emprendimientos inmobiliarios se propagan por todas nuestras redes sociales. Nuestros ojos estallan, mientras nuestros cuerpos se quedan inmóviles frente a la pantalla preguntándonos qué hacer frente a eso.

Lo primero que me sale es la frase: prendamos fuego todo. Pero si ya está prendido qué hacemos ¿Qué le sigue?

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Y eso me llevó a pensar en el agua. En la necesidad del agua. En la necesidad de las lluvias y de echar paños fríos, como identificar quiénes son los responsables de tanto fuego. Algunos vecinos del Departamento Cruz del Eje, Córdoba, denuncian directamente al la dirección provincial de Defensa Civil, de que no dejan entrar a bomberos a apagar el fuego.

Sequía histórica

Otro punto es comprender el contexto de la sequía histórica que estamos viviendo. Los incendios forestales continúan en la provincia y ya arrasaron casi 50 mil hectáreas en lo que va del año.  El principal foco se registra en el sur de la provincia, en la zona de Alpa Corral, Las Albacas y El Chacay.  Muchas personas empezaron a donar de manera voluntaria dinero a bomberos voluntarios de Alpa Corral. El investigador cordobés del CONICET, Juan Pablo Argañaraz, dijo que “las zonas incendiadas equivalen tres veces a la ciudad de Córdoba”.

Y así la charla con les niñes de primaria se volvió más profunda porque tienen eso: nos ayudan a llegar a la raíz. En Argentina, algunas de las leyes más importantes relacionadas con la naturaleza son la ley de bosques y la de glaciares. En esos casos, la naturaleza logró tener derechos, a través de las personas. Porque un bosque o un océano no puede salir a gritar: “no nos talen más, no nos quemen, no nos llenes de plásticos”. Entonces estas leyes se vuelven imprescindibles. El tema es que después la lucha continúa para que se cumplan y tengan presupuesto para poder ejecutarse. Por ejemplo, con la ley de bosques, al sector inmobiliario aún hoy le conviene quemar y pagar la multa que directamente no hacerlo.

El fuego no espera

Como dice la socióloga Maristela Svampa: «Todas las leyes ambientales son un gran avance, pero si no las acompañamos con suficientes herramientas y controles terminan siendo letra muerta». Claro que la ley de fuego, la modificación de la ley de bosques es parte del camino… Caminos largos ya que los procesos burocráticos llevan sus tiempos. Se espera que antes de fin de año, la ley de humedales tenga media sanción. El tema es que el fuego no espera

Las caras del reclamo

Y si nos ponemos a pensar en otros ecocidios que han sucedido en nuestro país ¿Quién fue que dijo basta a las mineras, a los agrotóxicos como el glifosato? Las Madres de Ituzaingó en Córdoba, las Madres del Agua en Mendoza y las Asamblea de Nonogasta en La Rioja, son algunas de las caras de los reclamos por un ambiente sano. «La posibilidad del cambio radical no está asociada sólo a las decisiones desde arriba sino también a las resistencias desde abajo», aclara una vez más Svampa.

Por eso, hay que volver nuevamente a la raíz: mientras las personas nos creamos superiores al planeta y la explotemos de manera violenta porque sólo busquemos generar más y más dinero, difícilmente esto cambie. A veces me pregunto cuándo vamos a comprender algo tan básico como lo que dice el ecofeminismo: nosotres somos parte de la naturaleza. Entonces en el fondo, apagar el fuego, es decirle basta al daño que nos venimos haciendo en nuestra propia piel.

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