El Delta del Paraná está en peligro

Parte del Delta del Paraná está en llamas. Y es momento de tomar consciencia de la importancia que la zona tiene para la región: el gran sistema de humedales abarca 17.500 km2, entre las provincias de Entre Ríos, Buenos Aires y Santa Fe. Es uno de los más importantes de Argentina y de la región. Alberga una gran diversidad biológica y cumple múltiples funciones ecológicas. Y hoy está en peligro. ¿Qué podemos hacer?

Desde la época de la Colonia, productores ganaderos tienen animales en estas tierras. Y cuando se acerca el invierno, suelen quemar los pastizales para renovar los pastos. Se lo llama engorde de ganado porque se alimenta a las vacas con pastizales naturales. Este año, la sequía, más que los ganaderos se adelantaron a la quema generó que las llamas sean aún mayores a otros años. En lo que va del 2020 -según el relevamiento del museo de Ciencias Naturales de San Nicolás– ya hubo 2750 focos de calor. Grupos ambientalistas plantean que se trate la ley de humedales, que se cumplan los tratados sobre estas tierras y que se comience a implementar otra clase de ganadería, avanzadas en la agroecología.

¿Cuáles son los beneficios de los humedales?

Los humedales proveen bienes y servicios ambientales indispensables para la vida y el bienestar humano. Los principales son:

  • Provisión de agua dulce para consumo humano
  • Provisión de recursos para actividades productivas
  • Adaptación y mitigación del cambio climático
  • Amortiguación de inundaciones y sequías
  • Protección de la costa
  • Sitios de recreación y turismo

Para comprender más en profundidad qué está sucediendo en el Delta, la antropóloga, Laura Prol, quien está a cargo del área de humedales de Taller Ecologista, una organización socioambiental sin fines de lucro que tiene sede en Rosario, Santa Fe, provincia afectada, explicó que los incendios le recuerdan a 2008 y que si no se plantean cambios de fondo todo puede empeorar.

¿Cuál debería ser la salida a este problema crónico?

“Desde las organizaciones, sostenemos que hay que dar una respuesta a nivel de territorio. Se puede controlar, pero lo mejor es trabajar con los productores en desarrollar otra clase de ganadería, avanzadas en la agroecología. La ganadería que se hacía en el siglo pasado no puede hacerse por la escala y al modelo del agronegocio. Hay que tener a una ganadería sustentable, que maneje de otra manera los patizales y que no recurra al fuego. Desde universidades, INTA, organizaciones ecologistas, la respuesta tiene que estar a nivel de la producción y transformar las prácticas. Para una solución de mediano y largo plazo, es importante avanzar en reducir la cantidad de rodeo y mejorar la calidad de vida de productores“.

Ley de humedales

En Argentina, existen aproximadamente 600.000 km2 de humedales. Esto representa el 21,5% del territorio nacional. En 2012, se inició un proceso para impulsar un primer proyecto de Ley de presupuestos mínimos. Busca la protección y uso racional y sostenible de los humedales del país. A fines de 2013, se logró que el proyecto sea aprobado por unanimidad en el Senado de la Nación, pero el mismo no logró el apoyo suficiente en la Cámara de Diputados y perdió estado parlamentario a fines de 2015. Hoy en día hay diferentes proyectos de ley en discusión y desde la Fundación Humedales junto a otras organizaciones no gubernamentales de la Argentina se sigue luchando por la aprobación definitiva de la ley.

¿Siempre hubo tanta actividad ganadera en las islas?

“En las Islas del Delta, siempre se engordó ganado. Pero en los 90, con al extensión del monocultivo de soja, se produjo una reconfiguración territorial de la ganadería: parte de la producción ganadera dejó la tierra y se desplazó a las islas. Y áreas de la región pampeana se reconvirtieron a la agricultura. Eso hizo que la frontera ganadera se corra. Y en las islas, ya había ganado, pero se intensificó. Para 2002/2009, la cantidad de cabezas de ganado en el Municipio de Victoria, que tiene 4000.000 hectáreas de islas, se quintuplicó. Empezó a haber nuevos productores y se implementaron prácticas de manejo de pastizales sin conservar las conducciones de grandes incendios. Desde 2004 a 2008, se produjeron incendios  recurrentes. En 2008,  se quemó un 17% de toda la región. Fue cuando el humo llegó a Ciudad de Buenos Aires. A partir de ese evento, se firmó un acuerdo y se creó el PIECAS“, acotó Prol.

Plan Integral Estratégico para la Conservación

El ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Juan Cabandié, luego de sobrevolar ayer el Delta del Paraná, zona afectada por incendios forestales que afectan Buenos Aires, Entre Ríos y amenazan Santa Fe, firmó la denuncia penal contra quienes provocaron intencionalmente los incendios en la zona de las islas del Delta del Paraná que será presentada ante el fiscal federal de la ciudad de Victoria, Entre Ríos. Por su parte, se comprometió a reactivar el Plan Integral Estratégico para la Conservación y el Aprovechamiento Sostenible del Delta del Paraná (PIECAS-DP) que establece lineamientos de las autoridades ambientales de las tres provincias con jurisdicción en la región.

“Este proyecto toma forma en el 2008, pero se trabajó bien entre 2010 y 2014. Lo que lograron las provincias son lineamientos respecto a obras de infraestructura, enfoque ecosistémico. Cualquier actividad que se realice, tiene que mantener la integridad ecológica. Reconocer que no hay que afectar suelos, respectar la biodiversidad. Pero con la asunción del gobierno de Macri, este plan no avanzó. Todos los pequeños logros que se habían logrado, no avanzaron y desde las organizaciones pedimos, que se retome esta actividad previa, sobre todo Entre Ríos, que tenga la voluntad de continuar con esto. Hasta ahora el gobernador no dio señales. Son los que tienen la capacidad de estar en el territorio. Es la provincia que más superficie tiene en el Delta“, agregó Prol.

Abastecimiento de cercanía

Con el COVID, se viene discutiendo acerca de la capacidad de abastecimiento de las áreas cercanas. Por lo cual, ¿no debería revisarse el plan ganadero agroexportador?

Porque a partir de lo que decís, esta clase de carne de mayor calidad se consume en Europa, pero los efectos ambientales quedan en nuestros suelos. Esto nos lleva a discutir el modelo ganadero. Una parte importante de esta carne va a exportación porque es ganadería extensiva, comen pasto natural. Es de calidad y la más demandada por mercados europeos. A raíz de esto, es un buen momento para repensar el modelo agroalimentario argentino, cómo y para qué se produce. Por otro lado, en el país tenemos una producción super estandarizada, y de maltrato animal. Deberíamos buscar la forma de producir menos y producir local. Menor cantidad de vacas por hectáreas, y sin que se genere la degradación de uno de los humedales más grandes del país.

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