Cuando quien administra tu dinero también decide por vos, ¿dónde termina el cuidado y empieza el control? El conflicto entre Tini Stoessel y su papá, Alejandro Stoessel, volvió visible una problemática de género: la autonomía económica, el manejo del patrimonio y las relaciones de poder que pueden construirse alrededor del dinero.
Tini: ¿cuidado, negocio o control? Después de 15 años, Tini decidió terminar el vínculo profesional con su papá, quien además era su representante. La decisión llegó luego de que la cantante pidiera una auditoría para conocer cómo se habían administrado los ingresos de su carrera.
El conflicto tomó mayor dimensión cuando aparecieron distintas situaciones vinculadas con el manejo de su dinero. Entre ellas, que Tini habría tenido bloqueado el acceso a su propia cuenta y un límite de gasto en su tarjeta de crédito.
La auditoría habría puesto bajo la lupa los ingresos de su carrera: de los 43 millones de dólares que habría generado la gira FUTTTURA 2025, la cantante habría recibido 300.000 dólares. Además, se estimó un patrimonio de alrededor de 70 millones de dólares.
Pero más allá de las cifras, hay una pregunta que atraviesa el caso: ¿qué sucede cuando otra persona administra los recursos que genera una mujer y empieza a tomar decisiones sobre ellos?
Tini: ¿cuidado, negocio o control?
Cuando alguien controla tus ingresos, administra tus bienes o decide qué podés hacer con tu dinero, no solamente está ocupándose de cuestiones económicas: también está concentrando poder.
Tener autonomía económica significa poder generar, administrar y decidir sobre los propios recursos. Y esa posibilidad forma parte de la libertad de una persona.
“Lo hago por vos”
El control económico no siempre se presenta de manera evidente. Muchas veces puede aparecer bajo la forma del cuidado o la protección.
“Yo sé de esto”.
“Dejá que lo maneje yo”.
“No te preocupes por la plata”.
“Es mejor que me encargue yo”.
Frases que pueden parecer inofensivas cambian de sentido cuando una persona empieza a depender de otra para acceder a su propio dinero o tomar decisiones sobre sus bienes. El límite aparece cuando cuidar deja de ser acompañar y empieza a significar decidir por el otro.
Una mirada que infantiliza
Esta forma de control también puede estar atravesada por los roles de género. Durante mucho tiempo se instaló la idea de que los hombres son mejores para administrar dinero y que las mujeres necesitan que alguien las ayude o decida por ellas. Esa mirada las coloca en un lugar de menor capacidad y puede convertir una supuesta protección en una forma de limitar su autonomía.
El control económico también es violencia
Limitar, administrar o controlar los ingresos de otra persona puede afectar directamente su independencia y generar una relación de dependencia. Por eso, hablar de autonomía económica también es hablar de poder: quién tiene acceso a los recursos, quién puede decidir sobre ellos y quién queda afuera de esas decisiones.
Más allá de Tini
El caso de la cantante pone el foco en una situación que puede existir en muchos otros vínculos: ¿Cuántas mujeres saben exactamente cuánto ganan? ¿Cuántas conocen qué bienes tienen? ¿Cuántas pueden decidir libremente qué hacer con su dinero?
La familia, el amor o la confianza no deberían implicar entregar el control sobre los propios recursos. Porque el cuidado no debería quitar autonomía.








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