Nueve mujeres pioneras en la historia argentina

A lo largo de los años, muchas mujeres que lucharon por sus sueños, ideas, derechos y formaron partes de eventos únicos e irrepetibles, no fueron reconocidas ni nombradas en los textos oficiales. En el Día Internacional de la Mujer, un nuevo día de lucha, queremos homenajear a algunas de ellas. Por ello, te acercamos sus historias. 


Luchadoras, artistas, médicas, periodistas, entre tantas otras, marcaron la historia argentina con acciones y labores, pero muchas de ellas no fueron nombradas ni aparecieron durante años en la historia oficial. En esta nueva conmemoración por el Día Internacional de la Mujer, recordamos a algunas de ellas quienes mediante sus acciones batallaron para construir un país más justo e igualitario.

Juana Azurduy, la heroína de la independencia (1780 – 1862)

Nació hace 240 años, en Chuquisaca -actual ciudad de Sucre-, Bolivia. Desde niña acompañaba a su padre en las labores rurales junto a las personas que trabajan sus tierras. De esta forma aprendió a ser una jinete y dominó las lenguas quechua y aymara, habilidades que resultarían muy importantes en su futuro como guerrera. Mujer comprometida con la Revolución y la guerra contra los realistas en la región del Alto Perú, su figura no sólo representó la lucha armada de la población indígena y mestiza alto-peruana agobiada por siglos de expoliación colonial, sino también porque fue una mujer que se involucró en la causa independentista y tomó las armas contra los realistas en una sociedad que vedaba el acceso de las mujeres a diferentes esferas de la sociedad. Reivindicar a Juana es hacer justicia con el papel de la mujer en los primeros años de nuestra patria: en 2009, Cristina Kirchner ordenó el ascenso al grado de generala del Ejército Argentino.

María Remedios del Valle, la madre de la patria (1766 – 1847)

Aunque no es extraño contar con mujeres en los ejércitos, a lo largo de la historia, la mayoría de ellas permanecieron en el anonimato. Existieron muchas que se desempeñaron en los frentes de batalla y, una de ellas, fue María Remedios del Valle nombrada “La madre de la patria». Ella era una argentina de origen africano y su vocación de servicio la llevó a realizar trabajos de enfermería para auxiliar a quienes defendieron la ciudad porteña durante la segunda invasión inglesa, en 1807. Sin embargo, su espíritu patriótico la hizo ir más allá, incluso, para tomar las armas. Así lo hizo. Estuvo enlistada en distintas batallas como la de Tucumán, Salta y Ayohúma. Su marido y dos hijos no sobrevivieron a las guerras, mientras que ella continuó atendiendo a los heridos y arriesgando la vida por su tierra. Fue Manuel Belgrano quien, deslumbrado por su compromiso, disciplina y lealtad, la nombró capitana de su ejército.

Juana Manso, la luchadora por la educación (1819 – 1875)

Nació en Buenos Aires, Argentina, el 26 de junio de 1819. Fue una escritora, traductora, periodista, maestra y precursora del feminismo en Argentina, Uruguay y Brasil. Manso fue una de las grandes teóricas de la educación nacional. En cuanto a su recorrido, proclamó que la desigualdad se remediaba con educación para todos. Durante su carrera, criticó a los gobiernos por no invertir en educación y reclamó derechos para la mujer y los niños. También exigió libertad religiosa, matrimonio civil y protección para los pueblos originarios. Una luchadora con agallas que fue parte de la historias de lxs argentinxs.

Petrona Rosende de Sierra, la primera periodista (1787 – 1863)

Se convirtió en la primera persona en crear un diario para difundir las diferentes cuestiones que involucraban a las mujeres. El diario se llamaba “La Aljaba”, y su lema rezaba: “Nos libraremos de la injusticia de los demás hombres, solamente cuando no existamos entre ellos”. El nombre, en alusión al estuche en el que las guerreras guardaban las flechas, se publicó desde 12 de noviembre de 1830 hasta el 14 de enero de 1831, durante el primer gobierno de Juan Manuel de Rosas. Apenas publicaron 18 ejemplares. Sin embargo, fue el comienzo para difundir las ideas propuestas por aquellas mujeres que supieron impedir el silencio y conseguir un lugar por derecho propio en Argentina.

Cecilia Grierson, la primera médica (1859 – 1934)

El 22 de noviembre de 1859 nació Cecilia Grierson, quien sería la primera médica del país. Era hija de colonos escoceses e irlandeses que se habían instalados en Entre Ríos. Tras una breve estadía en Buenos Aires, volvió a la provincia del litoral y, con 13 años, trabajó de maestra rural. Se recibió de maestra en 1878. Del magisterio, ingresó en la carrera de Medicina y se doctoró en 1889. No fue nada sencillo enfrentar los prejuicios de la época para transformarse en la primera mujer profesional en el entorno de la medicina. Su lucha por los derechos de las mujeres no se limitó al campo médico. En la primera década del siglo XX, extendió -desde la tribuna socialista- sus reclamos a los derechos civiles y políticos de las mujeres y participó de los primeros congresos feministas en el país.

Juana Manuela Gorriti, la primera novelista (1818 – 1892)

Nació en Horcones, Rosario de la Frontera, provincia de Salta, el 15 de julio de 1818 y fue una innovadora de la escritura argentina. Considerada como la primera novelista, visibilizó desde sus escritos a personas consideradas subalternas de las sociedades latinoamericanas del siglo XIX como las mujeres, los indios y los negros. En 1845 publicó por entregas la novela juvenil “La Quena”, que trata sobre la historia de amor entre una princesa de los incas y un español, obra que marcó el inicio de la novela en Argentina.

Rosa Guerra, la primera dramaturga publicada (1834 – 1864)

Guerra fue una de las primeras novelistas publicadas en el país, cuando en 1860 apareció su Lucía Miranda, que recreaba la leyenda de la época de la conquista. Tres años después publicó un libro de lectura para niñas, Julia, y en 1864 el poemario Desahogos del corazón. A partir de 1852, reapareció el periodismo escrito por y destinado a las mujeres. Ese mismo año, la escritora publicó los 31 números de La Camelia. Su lema era “¡Libertad!, no licencia: igualdad entre ambos secsos” (sic) y ponía a la autora en el camino del naciente feminismo. Desde La Camelia, insistía en que con el fin de veinte años de “tiranía”, la nueva era debía ser de “pleno goce de nuestros derechos”. Su discurso se centraba en la educación de las mujeres, exigiendo que, al igual que la destinada a los hombres, fuese “más esmerada y científica”.

Lola Mora, pionera de la escultura en la Argentina y Latinoamérica (1866 – 1936)

Ella tuvo un papel fundamental como pionera de la escultura en el país y Latinoamérica poniendo su nombre en el comienzo de una genealogía de mujeres artistas que se extiende hasta nuestros días. Celebrarla es también reflexionar sobre las conquistas que las mujeres han obtenido a lo largo del siglo XX y lo que va del siglo XXI. Sus obras, que se reconocen en esa monumental composición neoclásica que es “La Fuente de las Nereidas” en la Costanera Sur de Buenos Aires, atraviesan el tiempo: hablan sobre un período en el que el arte revisitó su historia pero a la vez interpelan el presente poniendo de relieve el protagonismo de la mujer en la vida social.

Julieta Lanteri, la primera mujer que votó en nuestro país (1873 – 1932)

Fue una revolucionaria, olvidada por años y dejada de lado en los libros de historia. A lo largo de su vida, su militancia fue tan fuerte que hasta se sospecha que su muerte, nunca esclarecida, fue por encargo. En 1911, Lanteri fue la primera mujer incorporada al padrón electoral en América Latina y en las elecciones del 26 de noviembre se convirtió en la primera sudamericana que pudo votar y lo hizo en la ciudad de Buenos Aires para la renovación del Concejo Deliberante, luego de presentarse ante la Justicia para que le reconocieran su derecho a sufragar. Durante su carrera fundó junto a Cecilia Grierson la Asociación de Mujeres Argentinas en 1904. Dos años más tarde se recibió de médica, siendo la quinta mujer en conseguirlo en nuestro país. Publicó artículos en revistas de divulgación científica, en congresos y en sus prácticas políticas. Impulsó varios congresos, entre ellos, el Primer Congreso Femenino Internacional, el Primer Congreso del Niño a nivel mundial, la Liga por los derechos de la Mujer y la Liga por los Derechos del Niño, además de participar en la Liga contra la trata de blancas. En 1920, organizó un simulacro del voto femenino sobre el cual Alfonsina Storni escribió una crónica del que fue un hecho revolucionario para la época.


Fuentes: 

– https://www.cultura.gob.ar/

– https://www.elhistoriador.com.ar/

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