19 de octubre: día de la lucha contra el cáncer de mama

La Organización Mundial de la Salud propuso que cada 19 de octubre se celebre este día de lucha contra el cáncer de mama para crear conciencia y promover que las mujeres accedan a más controles, diagnósticos y tratamientos efectivos. Leé esta historia en primera persona.


Texto: Gisela Carozzi

—Perdón hija, no escuchaba el teléfono porque estoy limpiando la casa a fondo. A la tarde viene el fotógrafo.

—¿Qué fotógrafo?

—Ah, ¿no te dije? Me van a sacar fotos en tetas.

Cymberknoh, Centro de Investigaciones Mamarias. El cartel ya metía miedo, sumado al hecho de que la mandaran de Quilmes a Capital a hacerse la mamografía. “Es que acá tienen mejores aparatos”, me dijo para calmarme. Entramos. Era un lugar enorme, con pasillos que llevaban a más pasillos, a más salas de espera, a más consultorios. Todo estaba limpio, ordenado, quirúrgico. Todo en la decoración era rosa.

La acompañé a hacerse los estudios pero por trabajo no pude acompañarla a retirarlos. El plan era que ella me pasara a buscar a mí a la vuelta, para ir a almorzar cerca de mi oficina. En vez de pasar, me llamó por teléfono: “Mejor me voy para casa nena, dice Carcinoma”. Me largué a llorar ni bien corté, le dejé un cartelito a mi jefa en el escritorio y me fui para Quilmes atrás de ella.

Una de mis grandes fallas de carácter es que cuando mi mamá se enferma yo la trato mal. Es que no me banco que tenga nada, ni un resfrío, ni un dolor de panza, ni mucho menos un cáncer. Me violenta, me enoja, como si no pudiera permitirle ser frágil, como si no quisiera enterarme de que es mortal. Pasa exactamente lo mismo con mi novia. Me irrito de nada, les hablo a los gritos, les contesto mal. Lo detecto pero no lo puedo evitar.

Más info: tallerescronicos@gmail.com

***

Todo el período de la enfermedad es una gran laguna en mi mente. Tal vez por la negación que me autoimpuse, ahora no recuerdo casi nada, ni siquiera cuánto duró todo.

Sí me acuerdo que entre el momento del diagnóstico y la operación, yo cambié de trabajo. En el nuevo me daban un incentivo por presentismo, que se perdía aunque la falta estuviera justificada con certificado médico. A mí el sueldo sin el presentismo no me alcanzaba para pagar la cuota de la maestría, aunque tenía media beca y todo. Así que no me pedí el día para acompañar a mamá a la cirugía. Cuando llegué a la tarde-noche al Sanatorio Modelo Quilmes, ya estaba operada y recuperándose en una habitación. Todavía no me lo perdono. Espero que ella sí.

Afortunadamente el tumor estaba encapsulado y no necesitó quimio, aunque sí rayos, que son más leves. De todos modos dejan marcas en la piel que parecen una quemadura. Que son una quemadura. 



***

Ocho o nueve años después, mi mamá se enteró de que un artista estaba preparando una muestra fotográfica con mujeres que habían atravesado cáncer de mama. No recuerdo por qué medio lo supo, debe haber sido por la radio. Y enseguida llamó al fotógrafo para ser parte, sin decirle a nadie, como impulso. Él había perdido a su esposa y este era su homenaje a ella. Iba a la casa de estas mujeres y les sacaba fotos en tetas. 

Tetas cortadas, tetas con cicatrices, tetas mutiladas, tetas extirpadas, tetas vacías, tetas faltantes, tetas de mujeres sobrevivientes, tetas de mujeres que se murieron en el período transcurrido entre la foto y la muestra.

Cada una de las modelos tenía que escribir un texto sobre qué había significado el cáncer en sus vidas. Mi mamá no me dejó leer el suyo con anticipación y me tocó hacerlo en la inauguración de la muestra, que fue en una galería paqueta de Recoleta. Lamentablemente no conservo el texto pero está claro que me hizo llorar. 

Al salir de la galería, mientras caminábamos hacia el auto, junté coraje. En mi familia no somos de decirnos las cosas que pensamos o sentimos, menos que menos de frente.

—Estoy muy orgullosa de vos, ma.

La boca se le abrió grande de la sorpresa y tardó unos segundos en reaccionar.

—¿En serio?

Noté que se le empañaban un poco los ojos y enseguida me dijo:

—Qué lástima que al final eligió la que estoy sentada, debe ser porque se ve mejor la herida. En las que estoy de pie tengo las tetas mucho más paradas, en esta me salieron muy caídas.


Trash es el primer documental interactivo sobre residuos en Argentina.

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