5 consejos para viajar en tiempos de pandemia

El mundo es otro. Eso no podemos negarlo. El «stop» en los viajes es una de las consecuencias más evidentes. Sin embargo, con estos consejos como el carpooling y el turismo local, podemos adaptarnos a la nueva realidad sin dejar nuestra pasión de armar la mochila.

Son las cinco de la mañana de un martes y estoy en una estación de servicio de la autopista Panamericana en Buenos Aires, esperando a Patricia, la conductora del auto que me llevará rumbo a Colón, provincia de Entre Ríos, Argentina. La conocí en el grupo de Facebook de viajes comunitarios.

Como llegué temprano al encuentro, aprovecho para tomarme un café y escribir un rato en mi libreta viajera. De repente, como una mala jugada de mi cabeza, me puse a pensar en qué estaría haciendo yo en este momento si no hubiese explotado la pandemia del coronavirus en el mundo.

***

Recuerdos imborrables

Cierro los ojos y vuelvo por un instante al pasado. Más precisamente a febrero 2020.

Me recuerdo en la vorágine de estar preparando uno de los viajes más importantes de mi vida. Más que un viaje, era un cambio de vida. Dejaba mi trabajo en relación de dependencia y, con mochila al hombro, me iba a probar suerte a España. Al principio pensé que el confinamiento duraría unas semanas y que al poco tiempo podría seguir con mis planes.

Pero es febrero 2021. Pasó casi un año de la proliferación del COVID-19 en el mundo y en materia viajera, todo sigue más o menos igual. Con muchas dudas, incertidumbres y signos de pregunta de cómo será el mundo viajero pospandemia.

La única certeza que tenemos es que viajar ya no es y no será igual a lo que era antes del virus, y que hacer turismo va a ser más dificultoso y menos frecuente por un largo tiempo.

***

Viajes de proximidad

Vuelvo a mí con el grito de Patricia, que desde su auto me levanta la mano y me hace señas para subir. Medio zombie, me levanto con la mochila al hombro, la tiro en el baúl de su auto y me subo del lado del acompañante. Nos saludamos con un codazo y charlamos acerca de nuestras vidas en los primeros kilómetros del viaje. No nos conocíamos personalmente, solo habíamos intercambiado algunos mensajes por el grupo de Facebook.

¿Cómo? ¿Así de simple te subís al auto de una desconocida?

Es que los viajes en el ámbito local están ganando terreno porque nuestra confianza en la sanidad no da para alejarnos mucho de casa todavía. Frases como “viajes de proximidad y “turismo local” empezaron a sonar fuerte entre lxs viajerxs.

Por eso, el auto particular pasó a ser el medio por excelencia para viajar por las rutas locales, ganándole terreno a los micros de larga distancia e, incluso, a los aviones. Claro, viajar en un transporte rodeado de gente que no conocés y, sumado a eso, la burocracia que conlleva elegir alguna de esas opciones, hace que quienes tienen auto lo aprovechen más que nunca.

Y ahí es donde toma fuerza una forma de viajar que no es nueva, pero que explotó en esta pandemia: el carpooling.

Carpooling

Como no tengo vehículo particular, siempre me postulé como acompañante. En el 80% de los casos, lxs conductorxs viajaban con perros, asique tuve de compañerxs no solamente a personas sino también a dos pitbulls, un caniche malhumorado y un labrador que dormía sobre mis piernas con 31 grados de calor.

Básicamente, carpooling surgió con la idea de compartir un vehículo entre distintas personas que se dirigen al mismo lugar. El objetivo es aprovechar los espacios vacíos del auto, abaratar los costos del viaje y concientizarnos de que podemos ser más amigables con el medio ambiente, en tiempos en que el cambio climático pide a gritos que accionemos.

Podés encontrar estos grupos de viajes compartidos en redes sociales, aplicaciones y páginas web, donde la gente que participa deja comentarios acerca de cómo fue el viaje, y el comportamiento de quién conduce y de lxs acompañantes.

Así, resulta un medio seguro y confiable para trasladarse, sumado a que el barbijo y el alcohol en gel son una obligación para poder subir. Y ni que hablar de las historias que podés encontrar en cada viaje, charlando con tus co-viajerxs. Un combo que está desplazando a los medios de transporte tradicionales en esta nueva era.

¿Qué te podés encontrar haciendo carpooling durante la pandemia?

Ya que mis planes de ir a España se habían caído, decidí viajar por el interior de Argentina. Fueron varios viajes que hice por la ruta 14, de Buenos Aires a Colón (Entre Ríos).

La regla implícita es que quien pone el auto, impone la forma de viajar, asique está bueno preguntarle tus inquietudes a quien conduce antes de confirmar tu espacio.

***

Hace unas semanas leía que Stelios Haji-Ioannou, el fundador de una de las compañías de vuelos low cost más importantes del mundo como es Easyjet, se aventuró a vaticinar el futuro de los viajes: “Creo que al final de los confinamientos nacionales, Easyjet se parecerá más bien a una compañía emergente intentando encontrar unas cuantas rutas rentables para unos cuantos aviones”. Es que todo es muy incierto y ni los grandes empresarios de la industria de los viajes saben cómo ni cuándo retornará la calma al sector.

Aviones sin levantar vuelo, cruceros atracados en puertos, aeropuertos vacíos, fronteras cerradas y la industria viajera en caída libre. ¿Cómo vamos a salir de esta situación?

DESPACIO. Con paciencia y buscando alternativas. No hay otra. Nadie tiene idea de lo que pasará. Sin embargo, podemos plantearnos algunas cuestiones que ya están vivenciando aquellxs que en este tiempo tuvieron la suerte –o la desdicha- de hacer un viaje.

5 tips viajeros con dos consejos extra:

  • Armar la mochila ya no es igual que hace un año atrás. Los barbijos y los desinfectantes pasaron a ser imprescindibles en el bolso de mano.
  • Es obligatorio tomarse la temperatura al ingresar a los aeropuertos y terminales, al subir a los transportes y al ingresar en comercios. También siempre estar atentxs a los lugares donde te piden PSR, aislamiento obligatorio y al cierre de fronteras. Hay gente que está dejando sus pasajes abiertos para no tener sorpresas.
  • Las aerolíneas dejan libres los asientos intermedios para mantener la distancia social entre desconocidxs.
  • Los tiempos de embarque y desembarque son mucho mayores por los protocolos sanitarios. Por lo tanto, trabajar la paciencia se vuelve imprescindible en esta nueva normalidad.
  • A diferencia de los viajes prepandemia, nos estamos acostumbrando a mantener la distancia física con otrxs viajerxs y tratamos de evitar las aglomeraciones.
  • Pagar con dinero en efectivo suena a cosa antigua. Las tarjetas y las transacciones online están ganando terreno como nunca antes por la confianza de la gente en estos medios de pago.
  • Los lugares para comer y las grandes atracciones turísticas que se adapten a la nueva normalidad podrán ser visitadas solo con reserva previa. Y, para quienes eligen los hoteles como lugar para hospedarse, el buffet de desayuno ya fue condenado a muerte.

Algunas cosas positivas

Uno de los grandes cambios que vino para quedarse en los viajes pospandemia es la finalización del sobreturismo –destinos invadidos por una excesiva llegada de turistas- en las principales ciudades del mundo.

Elegir un pueblo alejado de aquel atractivo donde todo el mundo quería tener su foto, parece ser una opción más que tentadora en estos tiempos donde la conglomeración de gente no es una opción. Esto hace que el contacto con la naturaleza cobre especial importancia y sea uno de las grandes elecciones entre lxs viajerxs. Por eso, los viajes eco-amigables serán, tal vez, los que lleven la delantera cuando la vida viajera vuelva a la normalidad.

Viajes eco-amigables

Y pienso, mientras veo salir el sol en el horizonte y me tomo un mate al lado de Patricia, la conductora que me lleva a destino, que nuestro gran foco como viajeros debe estar puesto en hacer consciente el problema que afrontamos con el cambio climático:

De un día para otro se cancelaron los vuelos de todo el mundo y los niveles de contaminación experimentaron un descenso espectacular; con menos viajes, menos producción y menos consumo de energía se produjeron maravillas en la calidad del aire; los animales salvajes habitaron las calles de las principales ciudades del mundo y, según datos de la NASA, en las primeras dos semanas de confinamiento total se había reducido el 30% de las emisiones de dióxido de nitrógeno (un gas nocivo emitido por motores de vehículos, plantas de energía y complejos industriales) en algunas regiones de países golpeados fuertemente por el coronavirus, como Italia, China y Estados Unidos.

Solo resta ver si el coronavirus fue, en definitiva, el desencadenante para que abramos los ojos y experimentemos un estilo de viaje mucho más consciente y con responsabilidad. Sin excesos y con más empatía por el sitio que visitamos. Ese es el principal desafío que tenemos por delante.

¿Seremos capaces?

¿Ya tenés el libro Crónicas de una millennial?
Ebook
Libro

Entradas recomendadas

Aún no hay comentarios, ¡añada su voz abajo!


Añadir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *