Mujer y política: cómo construir poder en América Latina

Según la ONU Mujeres, vivimos en un mundo en el que 119 países aún no fueron presididos por mujeres. En nuestro país solo dos ministerios son conducidos por mujeres. Pero, ¿Cómo construir poder en América Latina? ¿Por qué parece que les cuesta más constituir a las mujeres el poder político que a los hombres? En esta nota lo analizamos de la mano de una politóloga.


En las últimas semanas, tras la derrota del Frente de Todos en las P.A.S.O el presidente Alberto Fernández se vio obligado a mover ciertas piezas políticas. Esto implicó cambios en el gabinete de ministros y en la jefatura del mismo.

Dichos movimientos, dejaron en evidencia la falta de perspectiva de género en la elección de los nuevos ministros y el lugar que las mujeres ocupan en la política. Actualmente, en nuestro país hay 20 ministerios, de los cuales solo dos son conducidos por mujeres. Uno es el Ministerio de Salud, con Carla Vizzoti a la cabeza. Y el otro el de Mujeres Género y Diversidad, dirigido por Elizabeth Gómez Alcorta.

mujer y politica en latinoamerica
Construir poder en América Latina

“Un montón de mujeres capaces y formadas no eran aptas para el puesto estratégico, pero si es apto un tipo acusado de tortura y de negarle la ILE a una nena de 11 años. ¿Ven que ellos jamás pagan con su reputación el peso de sus perversiones? (…) Duele que en un país que es modelo sobre la organización popular de las mujeres, tenga hoy un gabinete sin nosotras”, escribió la politóloga Florencia Freijo en su cuenta de Instagram.

Argentina no es el único país que presenta desigualdades en este campo. Carolina Dávila, politóloga, expresa que en todos los países de AmericaLátina hay desigualdad de género en cuanto al acceso de las mujeres al poder y en la construcción del mismo, siendo Brasil y Venezuela los más desiguales.

Pero… ¿cómo construyen poder las mujeres en la política latinoamericana?

— Hablar sobre la construcción de poder de las mujeres en latinoamérica implica hacerlo desde una mirada histórica, ya que los derechos políticos de las mismas fueron postergados durante mucho tiempo. La política implica mucho más ocupar espacios donde se toman decisiones importantes y para la mujer latinoamericana ha sido difícil no sólo llegar a puestos, sino avanzar en derechos civiles, primero, y luego, políticos- expresa Carolina Dávila.

Respecto a construir poder en América Latina, la politóloga agrega que este camino comenzó a ser recorrido por mujeres luego de la Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer, realizada por la ONU en el año 1975. Aquí, se les solicitó a los gobiernos una participación igualitaria de las mujeres en el campo político. La lucha por los derechos políticos no terminó allí sino por el contrario, es algo por lo que las mujeres siguen batallando hoy en día. 

De hecho, en 1991 se sancionó la ley 24.012 –que establecía que se reserve el 30% de los lugares de la lista para las mujeres-  y en 2017 la ley 27.412 –que ampliaba ese porcentaje a un 50%-.

— Pensar en que se necesitó de una ley de cupo del 50 por ciento para poder ocupar espacios en las listas nos pone en un lugar incómodo y poco feliz. La historia de la desigualdad de género explica por qué hoy la mujer sigue luchando para conquistar derechos políticos. La película la seguimos viendo en el presente, el pasado es sólo una foto- agrega Dávila.



¿Por qué a las mujeres les cuesta llegar al poder o construir más poder que a los hombres?

— Cuesta más porque la democracia no estuvo pensada para incluir a la mujer en la escena política. Sin mujeres jamás se puede hablar de democracia y es aquí donde este sistema de representación hace agua, ya que las mujeres no están representadas.

Lo público siempre estuvo ocupado por los varones y la mujer relegada al ámbito privado, a la casa, a la crianza, todo lo que implica tareas de cuidados y sin el acceso a la educación. La mujer siempre fue excluida y hoy eso continúa en gran parte. Se puede observar en el actual gabinete del gobierno argentino, en los sindicatos, en los diferentes poderes del Estado, pero también en las empresas privadas — analiza Dávila, que, además, señala ciertas causas que generan desigualdad entre hombres y mujeres en sus respectivas carreras políticas:

  • El machismo que atraviesa a los partidos políticos, que hace que los espacios no se construyan con cierta igualdad y democracia.
  • El capital político es mucho más amplio históricamente en la vida de los varones que de las mujeres. Por lo tanto, competir con ello es dificultoso.
  • La invisibilización que siguen sufriendo las mujeres en muchos ámbitos políticos.
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Cargos políticos

Según la ONU Mujeres, la representación de mujeres en la política es insuficiente en todos sus niveles de toma de decisiones del mundo, lo cual significa que alcanzar una paridad de género en la política es algo aún lejano.

A nivel mundial, 119 países nunca fueron presididos por mujeres y hasta principios de este año, solo 22 países tenían Jefas de Estado o de Gobierno, según un estudio realizado por la ONU Mujeres.

Actualmente, en América Latina y el Caribe hay 33 países, pero solo seis tuvieron mandatos liderados por mujeres.

  • Cristina Fernández de Kirchner (Argentina)
  • Dilma Rousseff (Brasil)
  • Violeta Chamorro (Nicaragua)
  • Lidia Gueiler Tejada (Bolivia)
  • Michelle Bachelet (Chile)
  • Laura Chinchilla (Costa Rica)

¿Hay cargos que aún sean exclusivos para los hombres?

-Sí y parece que eso no cambiará, al menos en el corto plazo, por más ley de cupo que haya. Como, por ejemplo, aún no hemos tenido a una mujer ocupando el cargo de Jefa de Gabinete de Ministros, desde que se creó con la reforma de 1994.

La Presidencia también es otro lugar muy difícil de ocupar en latinoamérica. Si bien, en algunos países hubo mandatos dirigidos por mujeres, es algo muy difícil. Por eso, es fundamental el debate sobre cómo construir poder en América Latina para las mujeres.

— En el Congreso de la Nación pasa lo mismo. Los jefes de los interbloques son todos varones y las decisiones las toman entre ellos. Negocian por detrás. Los sindicatos son otro claro ejemplo. Y ni hablar de la Corte Suprema de Justicia – sostiene Dávila.

¿Esto puede cambiar a futuro?

-Los cambios nunca son rápidos. A veces hay avances y otras, retrocesos. Todavía estamos muy lejos, pero creo que las nuevas generaciones vendrán a continuar con el trabajo que realizaron las sufragistas, las mujeres que lucharon por más derechos, por más igualdad y democracia. En un mundo cada vez más complejo, nuestro rol será más relevante y deberemos seguir conquistando espacios, más allá de la política – finaliza.


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