¿Hay vida en otros planetas?

Desde Stephen Hawking, Los Abuelos de la Nada, a Fabio Zerpa. Un recorrido que intenta responder esta pregunta universal, que incluye una entrevista al famoso ufólogo argentino. Este relato forma parte de un adelanto en exclusiva de El punto más azul de la tierra, libro que contiene 14 relatos y 7 entrevistas breves que invitan a viajar y a pensar. Narraciones periodísticas que permiten retroceder en el tiempo, indagar en la memoria o descubrir realidades, lugares y personas, del periodista Sebastián Di Domenica. Disponible en nuestra tienda online

1- El cosmos desde la tierra

Desde la ciudad de Buenos Aires se ven cada vez menos estrellas. Según explican los expertos, esa reducción de visibilidad tiene relación con la excesiva luminosidad y con el vapor de agua que está presente en el aire. Por supuesto también el smog influye en ese resultado. 

Décadas atrás, en la costa atlántica por la noche se podían ver de manera muy clara. Algo que ahora tampoco ocurre, especialmente en las localidades que han crecido mucho, que tienen un amplio desarrollo urbano, y algo de contaminación en el aire. 

Por eso para ver mejor el cielo, en estos días es necesario ir a una zona de campo muy alejada de las grandes ciudades o a una localidad en altura: cuanto más se ascienda desde el nivel del mar, habrá menos smog, menor humedad en el aire y mejor visibilidad. 

Lo cierto es que se vean o no, están allí. Son las innumerables estrellas que se observan en las noches claras, incluso a veces en la ciudad, y que nos confirman que el universo es inabarcable y que somos muy pequeños en esa inmensidad. Es bueno en algún momento tomar conciencia de esa realidad. 

Me pasó una noche de verano en la ciudad de Pinamar en el año 2000. De regreso de una salida nocturna, mi andar sereno por una calle oscura al lado del mar, me reveló un cielo estrellado como nunca había visto. Eran cientos de miles de puntos blancos y luminosos que sorprendían en un cielo sin luna. Creo que fue la primera vez en la que tomé noción de la dimensión inexplicable del universo. Un cuadro que no voy a olvidar, por su indescriptible belleza, y por el misterio que presentaba. 

2-¿Solos o solo escondidos? 

La grandiosidad del universo y los incontables cuerpos celestes que expone el cielo, han llevado al ser humano a indagar a lo largo de los siglos sobre posibles formas de vida por fuera de nuestro planeta. Incluso entidades militares y gubernamentales de diversos países del mundo, especialmente potencias con carrera espacial, cuentan con cuantiosa información clasificada sobre esos aspectos. 

Entre las personas comunes que dicen estudiar y conocer sobre la temática, por haber tenido avistamientos o experiencias inexplicables, prefiero a aquellos que tienen una mirada optimista y esperanzadora. Pero no son todos. Incluso existen científicos que han expuesto una postura alarmante ante la posibilidad potencial de vida extraterrestre. 

En especial recuerdo la opinión del gran físico Stephen Hawking, fallecido en 2018. El brillante científico británico, no veía de manera optimista la posibilidad de hacer contacto con seres de otro planeta, y mucho menos con un potencial aterrizaje de estos en nuestra superficie. 

Según manifestó en un programa documental de una señal de TV, la colonización de América de parte del hombre europeo, demostró la maldad y crueldad con la que pueden llegar a actuar los extraños que llegan a lugares desconocidos, ante las comunidades originarias: “y se trataba de seres de la misma especie”, subrayó. 

Su reflexión ante las cámaras concluía con una pregunta: “¿qué puede llegar a pasar ante la irrupción en la Tierra de formas de vida superiores y diferentes?”. 

Hawking recomendaba detener la búsqueda de vida inteligente en el espacio exterior, y a su vez evitar la emisión de señales que puedan revelar sobre nuestra existencia y ubicación a potenciales y desconocidos visitantes. Según la mirada del genio de la física, lo mejor sería preservar nuestra humana soledad, y mantenernos escondidos en este puntito azul en un mínimo rincón de la galaxia.

3- Aquella vieja canción

Era un adolescente de 13 años cuando escuché la canción por primera vez. Recién había salido el disco, y un amigo del colegio ya lo había comprado. 

Recuerdo que me dijo por teléfono que todo el LP sonaba muy bien y que aquel hit, que ya se escuchaba en las radios, iba a tener mucho éxito. Estaba muy entusiasmado. Por eso al otro día fui a la casa y volví a escuchar esa canción.

“Fabio Zerpa tiene razón”, se llamaba el tema. Aquel era el nombre de un verdadero especialista sobre OVNIS, que solía salir en la televisión desde hacía muchos años, para hablar de vida extraterrestre. 

Con ritmo y arreglos renovados, según el estilo de los 80, el corte hablaba de la presencia de seres de otro planeta entre nosotros. Con tono humorístico y distendido, afirmaba que los visitantes ya estaban en la tierra. 

“Sí, quizá los marcianos sean como los humanos, donde hay buenos y hay malos. Pero yo estoy seguro que los extraterrestres deben venir en son de paz. Por eso le pedimos que traigan amor, mucho amor, a esta civilización tan necesitada de paz”, afirmaba el mismo ufólogo con su propia voz en el final del tema. 

4- Una entrevista y una historia

Doce años después, en 1996, tuve la oportunidad de entrevistar a Zerpa. Yo trabajaba como colaborador en una revista de espectáculos, y por una exitosa película en cartel que planteaba una violenta invasión ovni, la propuesta de nota fue aceptada por el editor de manera inmediata. 

Para la charla fui hasta la oficina que el experto en Ovnis tenía en el barrio de Parque Patricios; y como calculé mal el tiempo de viaje, llegué como media hora tarde. Él me hizo notar la falta, y aunque le pedí disculpas por la demora, en el inicio del diálogo existió algún grado de enojo de su parte, que no quiso ocultar. Igualmente de manera rápida desaparecieron esas rispideces, y mantuvimos un extenso intercambio, que fue muy interesante y del que tengo un muy buen recuerdo.

Debo decir que yo tenía una cuota importante de prejuicio ante sus posibles afirmaciones. Pero sus palabras captaron mi atención de inmediato, y hasta en alguna medida, me revelaron aspectos que desconocía y que me impactaron. 

Zerpa

Lo interesante de Zerpa era su convicción absoluta con relación a algunos aspectos acerca de la cuestión. Él estaba convencido y transmitía entusiasmo sobre tres conjeturas: existencia de vida extraterrestre, probabilidad de la presencia de estos entre nosotros, y fines pacíficos de parte de los visitantes. 

En sus planteos me hablaba de las que él consideraba evidencias claras sobre sus afirmaciones, y a su vez de los datos que lo llevaban a esas conclusiones. 

Mi posición como periodista había sido de escepticismo desde el inicio de la charla, y mis preguntas reclamaban una y otra vez demostraciones. Él me ofreció varias, aunque la mayor fuerza de su posición estaba en la creencia. 

En sus enfoques se mezclaban elementos de los investigadores frente a lo desconocido, pero también de los devotos o creyentes, que tienen fe en una fuerza superior, aunque no cuenten con elementos para confirmarlo. 

Cabe recordar que Fabio Zerpa, que murió en 2019 a los 92 años, antes de ser un famoso ufólogo, tuvo una exitosa carrera como actor de cine y de televisión. Durante los años 60 fue figura principal de programas de televisión y películas de cine de grandes directores. Y según me dijo en aquella entrevista, él abandonó esa carrera en el momento de mayor éxito, para dedicarse a investigar aquello que le generaba pasión y un gran misterio por revelar.

Una de mis preguntas en la entrevista fue puntual

Indagué sobre si él en algún momento de su extenso recorrido de investigación había logrado ver un ovni, o un extraterrestre de manera directa. Fue en ese momento cuando me contó sobre cómo comenzó su interés por la temática. 

Zerpa relató que durante la década del 60, en un vuelo en un avión militar, pudo ver un ovni de manera cercana y a plena luz del día. El filmaba una película en una base naval; y el argumento requería de varias escenas de despegue y aterrizaje, ya que interpretaba a un piloto. 

“Tenía la forma de una lapicera. Voló al lado nuestro y en un momento se mantuvo inmóvil en el aire”, afirmó. Según señaló, tanto él como el militar que comandaba el avión, se quedaron muy impactados. También me contó que el piloto le había dicho que lo que habían visto podía llegar ser un arma secreta de alguna de las potencias en plena guerra fría:

“O un OVNI, un objeto volador no identificado. Y era la primera vez que me hablaban de algo así”, siguió. 

Me explicó que luego de muchos años de investigación, llegó a una conclusión sobre esa experiencia. Dijo que ninguna de las grandes potencias contaba en aquel momento con aviones con esas posibilidades de vuelo, y que entonces concluyó que lo que había visto esa mañana no podía ser otra cosa que una nave extraterrestre.

En una instancia de la charla, y ante mi descreimiento que no desaparecía, Fabio abrió un cajón de su escritorio y sacó una serie de elementos. Uno de ellos era un sobre de papel con fotos. En una de las imágenes se veía un plato volador en el cielo del Río de la Plata, exactamente arriba del Club de Pescadores en la costanera de la Ciudad. También tomó una bolsa de tela, que puso hacia abajo para que caigan una serie de trozos de piedra. 

Me las acercó para que las tome con mis manos y lo hice. Eran fragmentos rocosos marrones y con algunas líneas plateadas y grises. Según me explicó eran pedazos de tierra petrificada, que había tomado de zonas en las que habrían aterrizado naves espaciales: “la humanidad aún no ha desarrollado maquinaria para lograr el calor necesario para petrificar la tierra, y es una prueba incontrastable”, aseveró.  

5- Detenerse a mirar

La charla con Fabio Zerpa giró alrededor de muchos aspectos, y por supuesto también se habló de la película, por la que me habían aceptado la idea de la nota: “Día de la independencia”. Estaba en cartel, había batido récords de venta de entradas, y hablaba de extraterrestres malvados y colonizadores del mundo. 

“La película es una producción de Hollywood, que se pensó para vender tickets”, sostuvo al respecto.

Y volvió a aquella afirmación expuesta en la canción. 

El ufólogo repitió la misma posición y convicción que mantuvo a lo largo de los años: “son amigos, vienen en son de paz, son civilizaciones más avanzadas que vienen a ayudar”, concluyó.

¿El temor fundado del genio de la ciencia Stephen Hawking? ¿O la convicción firme de Fabio Zerpa sobre la esperada fraternidad intergaláctica?

Si me tengo que inclinar por alguna de esas dos posturas, por supuesto prefiero la del ufólogo y su mirada serena sobre la vida extraterrestre. Pero también es cierto que los temores de Hawking son entendibles, y tienen fundamentos claros. 

Tal vez por el momento lo mejor será, mientras podamos, mantenernos escondidos en este puntito azul, en la inmensidad de un universo inabarcable. Y cada vez que podamos, si las condiciones geográficas y climáticas lo permiten, mirar el cielo estrellado y apreciar su grandiosa perfección. 

El punto más azul de la tierra

Este relato forma parte de un adelanto en exclusiva del libro El punto más azul de la tierra del periodista Sebastián Di Domenica, disponible en nuestra tienda online

14 relatos y 7 entrevistas breves que invitan a viajar y a pensar. Narraciones periodísticas que permiten retroceder en el tiempo, indagar en la memoria o descubrir realidades, lugares y personas. Son textos que tienen mucho aire, o directamente están en el aire. Dos transcurren en vuelos en avión, y algunos más tienen relación con lo que pasa o se ve desde el cielo. Casi todos han surgido del periodismo como tarea y aventura. Un sorpresivo encuentro con un astronauta, la injusticia que revela un juicio penal, un vuelo con turbulencias, un niño periodista en 1983, escapar de una escalera de emergencia o las incógnitas de un cielo estrellado son algunos de los caminos que emprenden las historias

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